Silence

*/ flickr     by deLoto      - silence -


Celeste Barragán se moría de vieja, a sus casi noventa y dos se había quedado para vestir santos. En posición fetal, y con un brillo febril en la mirada, acurrucaba su vida en la estrecha cama de su habitación. Había pedido que no cerraran nunca las ventanas, y  acomodada desde un efímero pliegue del presente seguía siendo testigo del paso de lunas y soles que marcaban el ritmo de su muerte de algodón.

Le quedaban pocas arrugas, su piel blanca había recuperado la compostura llevándose el ceño fruncido y cualquier rictus que hubiese podido endurecer el gesto de su boca. Solo sus ojos conservaban a su alrededor las marcas que la risa también había copiado en su corazón.

Una vez más se aferraba a su pasado y mientras sabía que empezaba a abandonar la vida aún se preguntaba por qué se había enamorado del hombre equivocado.

La muerte la sorprendería desgranando secretos de amor cuando el aire entrara a ventilar la casa que les había construido en el centro de su alma.Deshojando margaritas fueron pasando las horas, hasta que el piso se llenó de pétalos blancos.

Si, él siempre la había querido. Ya podía cerrar la puerta para siempre.

©fdL2010